El Oasis de los Sueños Perdidos: Capítulo 3: El Sueño Robado

Federico no podía dormir. La idea de monetizar el don de Sal lo obsesionaba. 'Si pudiéramos embotellar esta arena...' calculaba constantemente. Una noche, mientras Sal y Doña Remedios dormían, tomó un frasco de la arena especial que Sal usaba para los sueños más profundos. Al día siguiente, un hombre adinerado llegó en una limusina blindada. 'Quiero el sueño de ser presidente' exigió. Sal negó con la cabeza. 'Los sueños no se venden, solo se recuerdan'. Federico intervino: 'Pero podemos intentarlo'. Tomó la arena robada y la esparció. Lo que siguió fue caótico: el hombre comenzó a tener visiones de sueños ajenos mezclados, confusos. '¡Esto es una estafa!' gritó, rompiendo frascos. Doña Remedios miró a Federico con decepción. 'La avaricia rompe el saco, muchacho'. Esa noche, la arena alrededor del puesto comenzó a brillar con una luz extraña, como si los sueños estuvieran despertando.