El Oasis de los Sueños Perdidos: Capítulo 2: La Fama y la Arena

La noticia del 'vendedor de sueños' se esparció como pólvora. Pronto, una fila interminable de clientes esperaba bajo el sol. Sal había perfeccionado su técnica: usaba diferentes tipos de arena para diferentes tipos de sueños. Arena fina para sueños románticos, arena gruesa para ambiciones profesionales. '¡No hagan fila bajo el sol!' gritaba Doña Remedios mientras repartía sombrillas de papel. Había expandido su negocio de tamales para atender a la multitud. Federico se convirtió en el primer asistente de Sal, aunque su entusiasmo preocupaba a Doña Remedios. 'Ese muchacho mira la arena como si fuera oro' murmuraba. Un día, un productor de televisión llegó con una oferta millonaria. 'Podemos llevar esto a todo el mundo' dijo, mostrando contratos. Sal se rascó la cabeza. 'Señor, los sueños no se masifican. Son como la arena: únicos'. Federico, sin embargo, miraba los documentos con avidez. 'Podríamos ser ricos, Sal' susurró. Esa noche, mientras la luna iluminaba el desierto, Sal sintió por primera vez que su don podría convertirse en una maldición.