El Oasis de los Sueños Perdidos: Capítulo 1: El Don de la Arena Soñadora
El sol del mediodía convertía el desierto en un horno gigante. Salvador Arena ajustaba su traje blanco, ya amarillento por el polvo, mientras organizaba sus frascos de arena sobre una mesa tambaleante. '¡Arena con memoria! ¡Descubre tus sueños olvidados!' gritaba a los pocos transeúntes que pasaban por la carretera polvorienta. Doña Remedios, desde su silla de playa, movía la cabeza con escepticismo. 'Salvador, llevas tres meses sin un solo cliente. Quizás deberías vender agua como todo el mundo'. Pero Sal sonreía con confianza. 'Doña, la gente no necesita agua, necesita esperanza'. Su oportunidad llegó cuando un hombre con traje arrugado se acercó, sudoroso y desesperado. '¿Realmente funciona esto?' preguntó Federico. Sal tomó un puñado de arena y la dejó caer sobre la mano del hombre. De repente, imágenes de una infancia feliz en una granja inundaron la mente de Federico. '¡Funciona!' exclamó, con lágrimas en los ojos. Había recordado su sueño de niño: ser veterinario, no el ejecutivo frustrado que era ahora.