El Eco de las Cumbres Perdidas: Capítulo 3: La Prueba de los Picos
Las tormentas azotaban el Valle Esmeralda como nunca antes. Los ríos crecían descontrolados y los deslizamientos de tierra amenazaban las casas más antiguas. 'Es la montaña enfadada', decían los ancianos reunidos en la plaza. Sebastián, sin embargo, veía oportunidad en el caos. 'Con mi equipo de construcción, podemos estabilizar las laderas... por un precio'. Leo sabía que era una mentira. Esa madrugada, soñó con su padre. 'El corazón de la montaña late en la cumbre más alta', le dijo en el sueño. Con determinación, Leo emprendió el ascenso al Pico del Águila, la montaña más traicionera. El viento cantaba una melodía antigua entre las rocas y la nieve crujía bajo sus botas. A mitad de camino, encontró a Sebastián y sus hombres intentando dinamitar una entrada a las ruinas. '¡Deténganse!', gritó Leo. La confrontación fue breve pero intensa. Cuando Leo tocó la roca que intentaban destruir, los glifos brillaron y la montaña respondió - una avalancha controlada sepultó el equipo de Sebastián sin dañar a los hombres. Asustados, huyeron. Leo continuó ascendiendo, sintiendo que cada paso lo acercaba a la verdad.