El Eco de las Cumbres Perdidas: Capítulo 2: Los Guardianes Despiertan
La abuela Rosa examinó el dibujo que Leo había hecho de los glifos. Sus dedos temblorosos trazaron los símbolos en la mesa de madera de la cocina. 'Los Antiguos... los Guardianes de la Montaña', susurró, su voz cargada de emoción. 'Mi abuelo me hablaba de esto. Dijo que cuando la piedra del centro cante, los protectores despertarán'. Fuera, el viento aullaba con fuerza inusual, llevando el aroma de la leña quemándose en las chimeneas del pueblo. Esa noche, extrañas luces danzaban en las cumbres y los animales estaban inquietos. Al día siguiente, Sebastián Montenegro llegó al pueblo en su vehículo todoterreno. 'He oído que encontraste algo interesante, muchacho', dijo con su sonrisa de negocios. 'Las montañas guardan riquezas que podrían... desarrollarse'. Leo sintió un nudo en el estómago. 'Esto no es para desarrollar, señor Montenegro. Es sagrado'. Mientras discutían, la tierra tembló levemente y desde las alturas llegó un sonido como de cristales rompiéndose. La abuela Rosa apareció en la puerta, su rostro pálido. 'Han despertado', dijo solemnemente. 'Y no todos están contentos'.