El Misterio del Manuscrito Perdido: Capítulo 4: El Banquete de la Reconciliación
Una semana después, el gran salón de la universidad estaba lleno de académicos celebrando no solo el rescate del manuscrito, sino también su restauración completa gracias al tío de Leo. 'Nunca pensé', admitió la decana Rigor con un raro atisbo de humanidad, 'que la solución vendría de... métodos no convencionales'. Archibald, con una sonrisa, respondió: 'Querida Victoria, a veces el caos es simplemente orden esperando ser comprendido'. En ese momento, Leo entraba triunfante con la bandeja del pastel... solo para tropezar con la alfombra y enviar el postre volando directamente hacia el busto del fundador de la universidad. En lugar de enfadarse, la decana soltó una risa genuina. 'Supongo', dijo secándose una lágrima, 'que algunas tradiciones deben continuar'. Mientras los ayudantes de limpieza recogían los restos del pastel, Archibald encontró, incrustado en la crema del busto, un medallón que resultó ser la clave para otro misterio académico. 'Leo', susurró con ojos brillantes, 'creo que nuestra próxima aventura acaba de comenzar'.