El Eco de las Dunas Perdidas: Capítulo 2: Las Huellas del Desierto

El sol del desierto quemaba sin piedad mientras Neferhotep y Amosis avanzaban entre dunas interminables. El viento silbaba entre las rocas, llevando consigo arena fina que se colaba bajo sus ropas y entre sus dientes. 'Ningún hombre sensato busca Irem', gruñó Amosis, ajustando su turbante contra el sol inclemente. 'Las leyendas dicen que guarda secretos que deberían permanecer ocultos.' Neferhotep sintió la textura áspera del mapa de papiro contra su pecho. 'El conocimiento no debe temerse, Amosis. Debe comprenderse.' Al tercer día, encontraron las primeras evidencias: fragmentos de cerámica con símbolos desconocidos y los cimientos de lo que parecían edificios antiguos semienterrados. Al caer la noche, mientras las estrellas brillaban con intensidad en el cielo despejado, una figura observaba desde lo alto de una duna. Sethnakht había enviado seguidores, y ahora las sombras del desierto se movían con intenciones oscuras.