El Guardián del Bosque Encantado: Capítulo 2: La Danza de las Raíces
Siete días después, el sonido de hachas resonó en el bosque. Mateo corrió hacia el lugar donde los hombres de Godofredo comenzaban a derribar los primeros árboles.
'¡Deténganse!', suplicó Mateo, pero las risas burlonas fueron su única respuesta.
Recordando las enseñanzas de Elara, cerró los ojos y colocó sus manos sobre la tierra. Sintió la energía del bosque fluir a través de él, un latido antiguo y poderoso. 'Hermanos árboles, necesito vuestra ayuda'.
De pronto, las raíces del suelo comenzaron a moverse como serpientes, enredándose alrededor de los pies de los leñadores. Las ramas de los árboles se inclinaron formando una barrera impenetrable.
'¡Brujería!', gritó Godofredo, palideciendo. '¡Retirada!'
Más tarde, cuando el último hombre hubo huido, Elara emergió de entre los árboles. 'Has despertado el don, hijo mío. El bosque responde a tu corazón'.
'No entendía por qué me sentía tan conectado aquí', reflexionó Mateo, observando cómo las heridas de los árboles comenzaban a cerrarse.
'Tu abuelo fue el guardián anterior', reveló Elara. 'La sangre de los protectores fluye en tus venas. Ahora el bosque tiene un nuevo defensor'.
Al caer la noche, Mateo caminó entre los árboles sanados, sintiendo por primera vez la verdadera conversación del bosque: no con palabras, sino con emociones, memorias y la sabiduría silenciosa de siglos. El humor del bosque se manifestó en hojas que bailaban alrededor de él como mariposas verdes, celebrando su nueva conexión.