El Guardián del Bosque Encantado: Capítulo 1: El Susurro de los Robles

El hermano Mateo caminaba entre los altos robles del bosque de Saint-Clair, sintiendo la tierra húmeda bajo sus sandalias. El aire olía a musgo fresco y lluvia reciente. Cada mañana realizaba este ritual, recolectando hierbas medicinales mientras los pájaros cantaban en coro matutino.

'Buenos días, viejo amigo', murmuró acariciando la corteza de un roble milenario. 'Hoy traes noticias inquietas, lo siento en tus hojas'.

De repente, un crujido de ramas lo alertó. Entre la espesura, vio a Lord Godofredo y sus hombres midiendo árboles con cuerdas.

'¡Monje!', gritó Godofredo con voz bronca. 'Dile a tu abad que este bosque será talado. Necesito madera para mi nuevo castillo y tierras para cazar'.

Mateo sintió un nudo en el estómago. 'Milord, este bosque es sagrado. Los ancianos dicen que está encantado'.

Godofredo soltó una carcajada que espantó a los pájaros. '¡Encantado! Cuentos de viejas. En una semana comenzaremos la tala'.

Al anochecer, mientras Mateo rezaba en la capilla, una voz susurró en su mente: 'Busca a la que habla con los árboles'. Siguiendo un impulso inexplicable, se adentró en el bosque donde encontró a una anciana sentada junto a un manantial brillante.

'Te esperaba, guardián', dijo ella con una sonrisa que iluminó su rostro arrugado. 'El bosque te ha elegido'.