El Secreto del Códice Perdido: Capítulo 4: Ecos en el Salón de los Fundadores

El Gran Salón estaba lleno para la conferencia anual de historia. Whitaker sonreía en el estrado mientras recibía otro honor. Entonces Eleanor se levantó. 'Con permiso, profesor', dijo con voz clara que resonó en la sala abovedada. 'Tengo documentos que cuestionan la autoría de las Leyes del Comercio que tanto celebramos'. El silencio fue absoluto. Al mostrar copias de los pergaminos y las fotografías de Thomas, el rostro de Whitaker palideció visiblemente. 'Mi familia...' comenzó, pero luego hizo una pausa extraña. 'Mi familia ha vivido con esta mentira por generaciones', confesó finalmente, con voz quebrada. 'Mi bisabuelo era un hombre ambicioso'. La revelación conmocionó a la academia, pero el comité decidió preservar la reputación de la universidad mediante una discreta corrección histórica. Meses después, Eleanor, ahora directora del nuevo departamento de Verificación Histórica, colocaba los pergaminos originales en una vitrina con una placa que decía: 'La verdad puede dormir, pero nunca morir'.