El Último Oasis de la Risa: Capítulo 1: El Mercader de Alegría en Tierra Árida

El sol del mediodía convertía las dunas en un horno gigante donde el aire temblaba como gelatina visible. Alberto avanzaba con su carromato chirriante, cuyas ruedas dejaban huellas efímeras en la arena ardiente. '¡Alegría a precio de ganga! ¡Sonrisas garantizadas o devolución del aburrimiento!' gritaba hacia el vacío. El viento caliente respondía silbando entre las grietas de las rocas. De pronto, divisó unas construcciones bajas y descascaradas: Polvoriento. Al acercarse, notó el silencio sepulcral que envolvía el pueblo, solo roto por algún suspiro ahogado. Las casas parecían haberse rendido ante el polvo, con ventanas que miraban al infinito con resignación. '¡Buenos días!' saludó Alberto con entusiasmo. Un hombre que barría el umbral de su casa lo miró con expresión de haber visto un fantasma. 'Aquí no es bienvenida la alegría', murmuró antes de entrar y cerrar la puerta con un chasquido definitivo. Alberto sonrió aún más ampliamente. 'Justo el lugar que necesitaba'.