El Gran Fiasco del Circo Pompas: Capítulo 4: Cuando el Orden Aprendió a Reír

A la mañana siguiente, algo había cambiado. Las flores seguían en sus nuevos patrones caóticos, pero nadie las había corregido. Federico apareció en la plaza, pero esta vez sin su libreta de infracciones. 'Don Pompas', comenzó con voz extrañamente suave, 'he revisado los reglamentos y... hay una cláusula sobre eventos de interés cultural'. Extendió un permiso especial, ligeramente arrugado. 'Pueden quedarse un mes más'. La plaza estalló en celebración. Lo más sorprendente ocurrió cuando Federico, tras mirar a su alrededor, se quitó la corbata y se unió a los payasos en una coreografía improvisada. Don Pompas sonrió, sabiendo que habían logrado su mayor truco: hacer que la perfección aprendiera a ser imperfectamente feliz.