El Eco de la Sombra Marina: Capítulo 3: El Banquete de Pesadillas

El barco comenzó a cambiar. Los pasillos se retorcían como intestinos, llevando a la tripulación a recuerdos que preferían olvidar. Elena se encontró en el puente de su primer barco, viendo a su hermano caer al mar una y otra vez. '¡No pude salvarte!', gritó, mientras la sombra que susurraba se alimentaba de su culpa. Samuel vio a su esposa moribunda reprochándole por priorizar su trabajo sobre su enfermedad. 'Tenías tanto miedo a la muerte que me dejaste morir sola', susurraba su espectro. Uno por uno, la tripulación sucumbía a sus pesadillas personales. Pérez, atormentado por su pasado criminal, se lanzó por la borda gritando '¡Dejen de mirarme!'. La entidad crecía más fuerte con cada trauma revelado, su forma oscura volviéndose más definida, más hambrienta. Elena, forcejeando contra las visiones, comprendió la verdad: el barco no estaba maldito, era una prisión para algo mucho más antiguo que la piratería, y ellos habían sido el primer alimento fresco en siglos.