El Último Suspiro del Titiritero: Capítulo 4: Cuando los Sueños Renacen
El amanecer encontró el circo transformado. Donde antes había carpas desteñidas, ahora crecían flores que brillaban con luz interior. Seraphina danzaba en el aire, su vestido azul irradiando una luz que ahuyentaba las últimas sombras del Olvido. Elias, más anciano pero con paz en los ojos, observaba desde su silla. 'El circo no muere', explicó a la marioneta, 'solo cambia de forma'. Había transferido la magia residual a la tierra misma, haciendo del lugar un santuario donde la imaginación podría florecer de nuevo. Seraphina se convirtió en la guardiana, su magia ahora alimentada por los sueños de quienes visitaran el lugar. Cuando el primer grupo de niños llegó, atraído por las historias de un lugar mágico, Elias supo que había elegido bien. Los sueños, como los buenos titiriteros, siempre encuentran la forma de continuar.