El Susurro de las Mareas Perdidas: Capítulo 4: Mareas Eternas
Elías se negó a dejar que Marina enfrentara sola al Ancestral. 'Isabel habría querido que protegiera este lugar', dijo con voz firme. Juntos descendieron a las cuevas bajo el faro, donde el mar entraba y salía con respiración propia. En la cámara central, el Ancestral esperaba como un remolino de memorias y sombras. 'Te daré a tu esposa de vuelta', tentó la entidad, mostrando una imagen perfecta de Isabel. Elías sintió el dolor de la pérdida como una marea, pero luego miró a Marina. 'Isabel vive aquí', tocó su corazón, 'y en proteger este faro honro su memoria'. Marina extendió las manos, haciendo que las paredes de la cueva brillaran con luz estelar. 'Tu hambre termina aquí', declaró. Elías activó un mecanismo antiguo que neither sabía que existía, haciendo que el faro proyectara toda su luz en la cueva. El Ancestral se disolvió en ecos inofensivos. Al amanecer, Marina se despidió. 'El equilibrio está restaurado', dijo, 'pero el faro ahora tiene un nuevo Guardián'. Elías asintió, sintiendo por primera vez en años que estaba exactamente donde debía estar.