El Jardín de los Susurros Perdidos: Capítulo 4: Donde Florecen las Historias
La solución llegó en la ceremonia del centenario de la universidad. Mientras la decana daba su discurso sobre tradición y honor, Elara se puso de pie y leyó en voz alta las cartas de amor de los fundadores, revelando la verdadera historia de Northwood: no fue fundada por académicos solitarios, sino por dos amantes que creían que la educación debía nutrirse del corazón tanto como de la mente. El escándalo inicial se transformó en aplausos cuando Alistair se unió a ella, anunciando que donaría todas sus investigaciones para crear el 'Archivo de Historias Perdidas'. La decana, con lágrimas en los ojos, confesó que había protegido el secreto por lealtad a su familia, pero que era hora de dejar florecer la verdad. Un año después, Elara y Alistair inauguraban el jardín de los susurros como espacio abierto para todos los estudiantes, sus manos unidas sobre la misma piedra donde comenzó su historia, demostrando que algunos amores están destinados a ser encontrados entre páginas y secretos.