El Jardín de Cristal Estelar: Capítulo 4: Constelaciones Renacidas
Un año después, la estación Aethelgard brillaba como un faro en la oscuridad. Kaelen, ahora custodio del jardín junto a Lyra, podaba suavemente una enredadera nebular. 'Nunca imaginé que encontraría paz aquí', confesó mientras observaba cómo nuevas semillas estelares germinaban. Lyra sonrió, sus ojos reflejando las constelaciones que ahora comunicaban regularmente a través de las flores. Juntos habían establecido un santuario donde otros como ellos podían aprender el lenguaje de las estrellas. 'Cada flor es una palabra en una conversación que comenzó hace eones', dijo Lyra, tomando la mano de Kaelen. En el cristal de la cúpula, se reflejaban sus siluetas entrelazadas con los patrones lumínicos de Orionis, tres seres diferentes pero unidos en propósito, guardianes de un jardín donde el universo finalmente podía florecer.