El Último Oasis del Tiempo: Capítulo 1: Las Huellas en la Arena
El calor era un muro invisible que golpeaba con fuerza implacable. Samuel Vance ajustó su sombrero mientras las gotas de sudor trazaban caminos en el polvo de su rostro. 'Cuarenta y dos grados a la sombra, y la sombra más cercana está a tres días de camino', murmuró con su característico humor negro. Su guía, Khalid, sonrió levemente. 'El desierto no perdona a los que se toman a sí mismos demasiado en serio, señor Vance'. Las dunas se extendían como olas doradas congeladas en el tiempo, y el viento susurraba secretos que Samuel apenas comenzaba a comprender. Habían seguido las notas de su padre durante semanas, mapas dibujados con tinta desvanecida y coordenadas que parecían más sueños que ciencia. 'Mi padre escribió sobre un amanecer que pintaba las piedras de azul', recordó Samuel en voz baja. Khalid asintió gravemente. 'Los antiguos llamaban a ese fenómeno "el suspiro de los dioses". Solo ocurre cuando la arena revela lo que debe ser encontrado'. Al caer la tarde, Samuel tropezó con lo que parecía una piedra común, pero al limpiarla aparecieron inscripciones que no correspondían a ningún alfabeto conocido. El hallazgo hizo que su escepticismo académico se enfrentara a una emoción que no sentía desde niño.