El Último Guardián de Alejandría: Capítulo 4: El Legado que Perdura
Un motín en el puerto distrajo a los guardias, permitiendo a Lucius escapar. Llegó al santuario donde Cleopatra lo esperaba. 'Los pergaminos estarán seguros aquí, hasta que el mundo esté listo para ellos.' Al año siguiente, Lucius, ahora hombre libre, enseñaba en una escuela secreta. Los ecos de la biblioteca quemada seguían en su memoria, pero en sus alumnos veía el futuro. Valerius, derrotado políticamente, visitó su humilde escuela. 'Tal vez el conocimiento sí merecía ser protegido', admitió, dejando un códice como ofrenda de paz. Bajo la luz del atardecer, Lucius entendió que algunas batallas se ganan no con espadas, sino con ideas que trascienden el tiempo.