El Susurro de los Cristales Antiguos: Capítulo 4: Ecos del Amanecer
El aire olía a ozono y lágrimas. 'Tu madre eligió sacrificarse antes que dejar que alguien usara los cristales para controlar el mundo', reveló Alistair mientras Kaelen cargaba el cristal con energía corrupta. Elara comprendió entonces la verdad: los cristales eran espejos del alma. Avanzó hacia Kaelen, no con miedo, sino con compasión. 'Ella no querría esto', dijo suavemente, colocando sus manos sobre el cristal junto a las de él. En lugar de combatir su energía, la envolvió con recuerdos de bondad, de la madre que ambos habían amado. El cristal brilló con luz dorada pura, mostrando la verdadera memoria: su madre eligiendo disipar su esencia en los cristales antes que ceder al poder. Kaelen cayó de rodillas, las lágrimas limpiando su amargura. 'Lo siento', susurró. Al amanecer, Elara entendió que algunos ecos debían preservarse, no por poder, sino por sabiduría.