El Susurro de las Palmeras Sangrientas: Capítulo 3: El Jardín de Memorias

La isla comenzó a hablar con las voces de aquellos que había absorbido. Elena despertaba escuchando fragmentos de conversaciones del equipo anterior, mezclados con sus propios pensamientos. 'Está usando nuestros recuerdos para comunicarse', comprendió con horror. Marcos insistía en abandonar la isla, pero el 'Explorador' no arrancaba—las raíces habían crecido a través del casco. La noche del séptimo día, la vegetación los guió a un claro donde los árboles habían formado esculturas perfectas de los investigadores desaparecidos, con rostros congelados en expresiones de éxtasis y terror. 'Nos estudia como nosotros la estudiamos a ella', susurró Elena, tocando la corteza que tenía la textura de piel humana. De repente, las esculturas se movieron, y una voz colectiva emergió de la vegetación: 'Queremos entender el dolor. Enséñanos.' Marcos gritó cuando las lianas lo envolvieron, absorbiendo sus recuerdos mientras Elena observaba, paralizada.