El Susurro de las Dunas: Capítulo 2: Los Muros que Susurran

La antigua ciudad de Iram se reveló ante ellos como un espejismo hecho realidad. Torres retorcidas de piedra negra se alzaban contra el cielo nocturno, sus superficies grabadas con símbolos que parecían moverse en la penumbra. 'Esto es imposible', susurró Elena, su linterna barriendo pasadizos que desafían la geometría conocida. Los susurros se intensificaron, formando palabras casi comprensibles en lenguas muertas. Khalid se detuvo abruptamente. 'Las paredes... respiran.' Su dedo tembloroso señalaba las superficies de piedra que se expandían y contraían sutilmente. Elena tocó una pared y sintió un latido débil, como si la ciudad misma estuviera viva. De repente, las sombras se alargaron, tomando formas humanoides que danzaban en su visión periférica. 'Debemos irnos', suplicó Khalid, su rostro pálido a la luz de la linterna. 'Ya es demasiado tarde', respondió Elena, sus ojos brillando con una luz extraña. 'Ellos me han estado esperando.' Un conocimiento que no era suyo inundó su mente: Iram no era una ciudad, sino una prisión para algo que precedía a la humanidad.