El Eco de las Olas Perdidas: Capítulo 3: El Latido del Abismo

El agua era más fría de lo esperado a veinte metros de profundidad. La grieta se abría bajo Elena como una herida en el lecho marino, emanando un brillo azul eléctrico que no aparecía en sus instrumentos. 'Lucía tenía razón', pensó mientras descendía, 'esto es... vivo.'

Corales fosforescentes pulsaban al ritmo de su respiración, formando patrones complejos que recordaban escritura antigua. De repente, una corriente cálida la envolvió, llevando consigo el leve aroma a gardenias—el perfume favorito de su hermana.

En el corazón de la grieta, encontró la boya de investigación de Lucía, intacta después de una década. Su diario de campo, protegido en un estuche hermético, contenía anotaciones frenéticas: 'La isla responde al dolor... se alimenta de pérdidas... Elena debe saber...'

Una voz susurró en su mente, no en palabras sino en sensaciones—una mezcla de advertencia y bienvenida. Al emerger, Don Rafael la esperaba con expresión grave. 'Ya lo sabes', dijo simplemente. 'La isla te eligió a ti también.'