El Susurro de los Pergaminos Olvidados: Capítulo 2: Las Páginas que Respiran

El estudio de Elara olía a té de bergamota y cera de abejas. Con manos temblorosas, insertó la llave en la cerradura del manuscrito. Un chasquido suave resonó en el silencio de la habitación. Al abrirlo, las páginas parecieron susurrar. La escritura, en una tinta que cambiaba del negro al dorado bajo la luz de la lámpara, describía eventos que aún no ocurrían: 'El gran barco de hierro encontrará su tumba en aguas heladas en abril de 1912' y 'El fuego caerá del cielo sobre la ciudad del comercio en agosto de 1945'. Elara sintió un escalofrío. ¿Eran estas profecías o advertencias? Lord Whitlock la encontró pálida al amanecer. 'Te advertí, Elara. Ese libro muestra destinos, no posibilidades. Quien intenta cambiar lo escrito, siempre pierde algo a cambio.' Pero una pregunta quemaba en la mente de la joven: si podía prevenir una tragedia, ¿no tenía la obligación moral de intentarlo?