El Oasis del Desmemoriado: Capítulo 1: El Mercader de Memorias
El sol del mediodía convertía el polvo del desierto en diminutos diamantes flotantes. Memo ajustó su sombrero de paja y desplegó su mercancía más valiosa: frascos de vidrio etiquetados como 'Recuerdos Premium'. '¡Memorias auténticas de vidas que nunca vivieron!' gritaba a las paredes descascaradas de Santa Rosalía. Solo Don Cipriano aparecía puntual cada martes. 'Necesito el recuerdo de haber bailado tango en Buenos Aires', dijo el anciano con solemnidad. Memo cerró los ojos, fingió concentración y comenzó: 'Eras joven, la música te envolvía...' Mientras inventaba, notó algo familiar en la forma en que Don Cipriano fruncía el ceño, pero lo atribuyó al calor.