El Eco de las Piedras Ancestrales: Capítulo 1: Los Muros que Susurran
La lluvia golpeaba los vitrales del gran salón como dedos invisibles tocando una melodía ancestral. Elara extendió sus herramientas sobre la mesa de roble, el olor a cera de abejas y madera vieja llenando sus pulmones. Sus dedos, protegidos por guantes de algodón, acariciaron la superficie del fresco medieval que se desvanecía lentamente. 'Los pigmentos se están oxidando', murmuró para sí misma, la voz resonando en la vasta estancia vacía. De repente, sus dedos detectaron una irregularidad en la piedra detrás del fresco. Al presionar suavemente, un mecanismo oculto cedió con un crujido seco que hizo que se estremeciera. Un compartimento secreto se abrió, revelando un diario del siglo XVII. Las páginas, amarillentas y quebradizas, contenían la escritura temblorosa de una mujer que describía 'voces que emergían de la piedra misma'. Elara sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal cuando una brisa fría, inexplicable en la sala sellada, rozó su nuca. Thomas apareció en la puerta, su pesada respiración rompiendo el silencio. '¿Encontraste algo interesante?', preguntó, sus botas resonando contra el suelo de piedra. 'Algo más que interesante', respondió Elara, sosteniendo el diario como si fuera un tesoro sagrado.