El Jardín de los Susurros: Capítulo 4: Florecer en Tiempo de Cosecha
Seis meses después, el jardín resplandecía con nuevo esplendor. Leo había abierto su restaurante, 'Sabores del Jardín', usando hierbas y flores que cultivaban juntos. 'Nunca imaginé que la albahaca morada podría transformar una salsa', dijo mientras preparaban la cena de inauguración. Elara sonrió, arreglando un ramo de las rosas que los vio conocerse. 'Mi abuela decía que los jardines, como el amor, necesitan paciencia y cuidado constante'. Esa noche, bajo las estrellas, con el aroma de la cena exitosa aún en el aire, Leo se arrodilló entre las camas de lavanda. 'Elara, tú me enseñaste que las cosas más bellas crecen en los lugares más inesperados. ¿Crecirás conmigo?'. Las lágrimas brillaron en sus ojos cuando asintió, y el anillo que él sostenía brilló como el rocío en los pétalos al amanecer. El jardín, testigo de su historia, susurraba con la brisa nocturna, celebrando otro amor que había echado raíces profundas.