El Gran Robo del Queso Cósmico: Capítulo 4: El Aroma de la Redención
Cuando el hedor se dispersó por Neo-Gouda, algo increíble sucedió: los ciudadanos, inicialmente horrorizados, comenzaron a flotar alegremente. '¡Es maravilloso!' exclamó el alcalde flotando sobre su escritorio. Pungencio miró a Silvio con nuevo respeto. 'Tu... solución poco ortodoxa... ha demostrado las aplicaciones prácticas de mi invento.' Silvio, ahora modestamente famoso como 'El Héroe Apestoso', ajustó su traje arruinado. 'La elegancia, al parecer, viene en muchas formas. Incluyendo algunas... fragantes.' Brie-Bot se acercó con una bandeja. '¿Gouda de consuelo, señor héroe?' Silvio sonrió por primera vez sin pretensiones. '¿Sabes? Creo que hoy probaré el queso cósmico. Pero desde lejos. Muy, muy lejos.'