El Susurro de las Raíces Olvidadas: Capítulo 2: El Lenguaje de las Cortezas
Las semanas siguientes transformaron la rutina de Elara. Cada noche, bajo la luz plateada de la luna, se sentaba contra el tronco del Cedro Sabio y leía en voz alta fragmentos del diario. Una tarde, mientras trazaba los patrones de la corteza con dedos reverentes, sintió un calor inusual. '¿Puedes... escucharme?' susurró, casi sin esperar respuesta. El viento cambió de repente, llevando el aroma dulce de flores nocturnas mezclado con el olor a lluvia cercana. Entonces escuchó no con los oídos, sino con la mente: ecos de risas infantiles, susurros de amantes, lamentos de pérdidas. El Cedro Sabio le mostraba sus tesoros guardados. 'Cada memoria tiene un precio', comprendió Elara con un nudo en la garganta, 'y los árboles pagan cargando con nuestras penas'. De repente, el crujido de una rama quebrada la alertó: no estaba sola en el bosque.