El Susurro de las Conchas Perdidas: Capítulo 3: La Danza de los Recuerdos Oceánicos

La Cueva de los Susurros resultó ser un laberinto de cristal donde cada estalactita contenía una memoria. 'Cuidado,' advirtió Pinzas mientras esquivaban un chorro de agua que cantaba una nana antigua. 'Las emociones fuertes pueden activar las defensas.' Kael extendió la mano hacia una formación rosada y de repente estaba bailando con delfines bajo la luna llena. '¡Es mi infancia!' exclamó, riendo mientras giraba entre visiones de tortugas que le enseñaban a respirar bajo el agua. Elena, inicialmente escéptica, tocó una estalagmita azul y vio a Kael protegiendo a una manada de mantarrayas de una red de pesca. 'Quizás hay cosas que la ciencia no puede explicar,' admitió, conmovida. Pero su descubrimiento fue interrumpido por una oscuridad que absorbía el sonido. Las canciones de las estalactitas se apagaban una por una. 'El Silenciador,' susurró Pinzas. Una figura encapuchada emergió de las sombras, sus manos devorando las memorias luminosas. 'No deberías haber vuelto, Guardián,' dijo una voz que hacía temblar el cristal. 'El olvido es misericordia.'