El Gran Fiasco del Circo Pompas: Capítulo 1: La Llegada del Caos Rodante
El chirriar de ruedas oxidadas anunció la llegada del Circo Pompas. Las caravanas pintadas con colores chillones avanzaban como manchas de pintura sobre un lienzo perfecto. Don Pompas saltó del primer vagón, su frac desprendiendo polvo de glitter que flotó en el aire meticulosamente limpio. '¡Atención, pueblo de la perfección!', gritó con voz atronadora que hizo temblar los cristales de las ventanas. '¡Hemos venido a traerles lo que más necesitan: desorden controlado!'. Federico Rigor apareció como por arte de magia, su traje gris contrastando violentamente con el arcoíris ambulante. 'Tienen exactamente cuarenta y ocho horas', dijo consultando su reloj de bolsillo. 'Cumplirán cada normativa municipal o los echo'. Mientras, Trompita comenzaba su ritual de exploración, usando su trompa para examinar macetas perfectamente alineadas.