El Eco de los Muelles: Capítulo 1: La Primera Sombra

La noche en Bahía Umbrosa tenía una cualidad especial, como si el tiempo se detuviera cuando la niebla descendía sobre los muelles. Mateo realizaba su ronda habitual en el faro, el sonido rítmico de sus botas sobre las tablas de madera creando una melodía familiar. El aire salado picaba en sus pulmones mientras ajustaba los lentes del faro. De repente, una figura se materializó entre la bruma cerca del muelle principal. No era un pescador ni un borracho perdido—era el viejo Tomás, el pescador que había muerto hacía tres meses. 'Imposible', murmuró Mateo frotándose los ojos. Pero allí estaba, con su chaqueta amarilla característica y su andar cojeante. La figura se volvió hacia él, sus ojos vacíos reflejando la luz del faro, antes de disolverse en la niebla como azúcar en el café. Mateo pasó el resto de la noche junto a la ventana, observando el muelle vacío, preguntándose si el aislamiento finalmente le estaba jugando una mala pasada.