El Último Viaje del Espejismo: Capítulo 4: Redención en el Arrecife
La calma que siguió a la tormenta era casi sobrenatural. El Espejismo, maltrecho pero a flote, se deslizaba sobre aguas de esmeralda hacia el arrecife prohibido. 'Allí', señaló Isabella con voz queda, 'la cueva del virrey'. Drake ayudó a la última tripulación leal a bajar el bote, sus manos encontrándose brevemente con las de ella. En la oscuridad de la gruta, el tesoro brilló con luz propia: no eran monedas ni joyas, sino documentos. 'Pruebas de la inocencia de mi familia', explicó Isabella con lágrimas en los ojos. Drake comprendió entonces que su redención no estaba en el oro, sino en haber ayudado a redimir a otros. Al salir, encontraron a Silas moribundo en la playa. 'Perdóname, viejo amigo', susurró el traidor. Drake se arrodilló y tomó su mano. 'El mar nos perdona a todos al final'. El sol poniente tiñó de oro el momento, sellando un ciclo que el océano había comenzado.