El Último Viaje del Espejismo: Capítulo 2: Cartas de Sangre

La biblioteca del gobernador español olía a cuero viejo y cera derretida. Isabella de la Vega desplegó el pergamino sobre la mesa de roble, sus dedos temblorosos siguiendo las líneas de tinta descolorida. 'El tesoro del Virrey Mendoza', murmuró. La puerta se abrió con estruendo. Drake entró con paso firme, su sombra alargándose sobre los estantes de libros. 'Señorita de la Vega, necesito su conocimiento', dijo sin preámbulos. Isabella retrocedió, reconociendo el acento inglés y la cicatriz en su mejilla. 'Prefiero morir que ayudar a un pirata', escupió. Drake dejó caer una bolsa de monedas sobre la mesa. 'No es oro lo que busco, sino perdón'. La confesión lo tomó por sorpresa incluso a él mismo. Isabella estudió sus ojos y vio algo inesperado: genuino arrepentimiento. Fuera, la lluvia comenzó a golpear los vitrales como lágrimas del cielo.